Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

jueves, 28 de abril de 2011

Tres grandes necrófagos

En la península ibérica existen cuatro especies diferentes de buitres y tres de ellos son los protagonistas de esta entrada. Este tipo de aves puede volar grandes distancias en busca de carroña y cuando logran divisar algún cadáver, poco a poco se irán acercando al lugar todos los ejemplares que se encuentren por la zona. En general son aves muy grandes, con envergaduras de hasta casi tres metros como el buitre negro, el buitre leonado ronda los dos y medio, siendo el alimoche el más pequeño de los tres.
El más común y extendido de todos ellos es el buitre leonado. Este carroñero se encuentra en la península Ibérica durante todo el año gobernando los cortados donde anidan y conviven.

Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto

Los buitres presentan un cuello largo y un gran pico que les sirve para acceder a cualquier cavidad del cadáver. Como se puede observar en la fotografía, las principales diferencias entre un leonado juvenil y uno adulto, es que este último tiene el iris del ojo anaranjado y el pico blanco, mientras el pequeño tiene ambas partes del rostro de color oscuro.

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil

Más habitual es verlos sobrevolar valles, bosques y montañas oteando en busca de alimento.

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil en vuelo


Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto en vuelo

Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto volando

Cuando el ambiente se vuelve algo caluroso, justo antes de que comience la primavera, aparecen los alimoches recién llegados de África. Estos compartirán hábitat y banquetes con el resto de sus congéneres.


Alimoche (Neophron percnopterus)

Este necrófago es fácilmente distinguible del resto por su contrastada tonalidad cromática blanca y negra . En vuelo se asemeja bastante a la cigüeña (sin las patas largas sobresaliendo por detrás ni ese cuello tan fino y alargado).

Alimoche (Neophron percnopterus) en vuelo

El último de los tres es el buitre negro, habitante de las dehesas del sur. Fabrica sus nidos en lo alto de las copas de árboles como encinas y alcornoques. Este es fácilmente diferenciable del buitre leonado por sus colores más oscuros, su cuello más emplumado (El leonado tiene el cuello totalmente descubierto) y el contraste negro de la cara rodeada de blanco.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre negro (Aegypius monachus) en vuelo

Buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Todos estos carroñeros, son esenciales para cerrar la cadena trófica. Mucha gente tiene un concepto equivocado de las aves necrófagas, viéndolos como unos desgradables oportunistas. Algunos van más allá y utilizan cebos envenenados (muchas veces para matar zorros), el problema es que no solo mueren zorros, sino todos los animales que se alimentan del cadáver (aves carroñeras, lobos, osos y un sin fin de animales que aprovechan este tipo de recurso).
De ahí surge la importancia de condenar y denunciar a las personas que realizan este tipo de actividades ilegales. Por otra parte, las distintas autoridades competentes en dicha materia, tienen también la obligación de tomar cartas en el asunto ya que muchas veces cierran los ojos ante tales acciones y no se interesan en multar o condenar a los infractores.
Esperemos que le sirva a más de uno para abrir los ojos.
Muchas gracias por visitarnos y por los comentarios.
Saludos y hasta la próxima.

viernes, 15 de abril de 2011

De pino a pino

Quién no se ha quedado maravillado alguna vez con los acrobáticos saltos que efectuan las ardillas entre los pinos más altos y robustos. En parques y jardines se pueden observar con cierta facilidad, pero en los pinares es otro cantar. Hacía tiempo que no nos sorprendían con su jugueteo y fue hace un par de semanas cuando observamos la primera de ellas en pleno pinar. Se encontraba en una rama tan quieta que al principio creíamos que sería una piña más o simplemente una acumulación de las acículas de los pinos caídas que se quedan en las ramas hasta que las arrastra el viento.

Ardilla roja (Sciurus vulgaris)
Fue una alegría comprobar que aún se dejan ver por la zona. A los pocos días pudimos observar unas cuantas más con la ola de calor que sacudió de repente casi toda la península. Aunque estos pequeños no hibernan, ya que sobreviven de la comida que han ido escondiendo por los árboles, el calor de la primavera hace que se hagan más visibles y aumenten su actividad.
Desde entonces con suerte, se pueden ver también trepar en los chopos de las acequias aledañas al pinar.


Ardilla roja (Sciurus vulgaris)


Ardilla roja (Sciurus vulgaris)


Ardilla roja (Sciurus vulgaris)


Normalmente son esquivas, pero si te acercas con cuidado demostrando que no eres una amenaza puedes disfrutar bastante bien de ellas. No obstante, es más fácil comprobar su actividad con los rastros que dejan. No solo pelo caído, sino las piñas comidas. A diferencia del resto de los animales que comen piñas, las ardillas suelen comerla toda menos los piñones más cercanos a la punta por la que cojen la piña con las patas anteriores. El problema es cuando una vez comida la piña estos las tiran al suelo, y una vez ahí, otros roedores pueden rematarla modificando el rastro.
Un saludo a todos

sábado, 2 de abril de 2011

La charca de la biodiversidad

Casi todo el mundo que visita el parque natural de Monfragüe, tiene como principal objetivo pajarear sin descanso. Algunas de estas personas, están tan obcecadas con las aves que son incapaces de valorar otros aspectos que les ofrece la naturaleza del entorno, como puede ser la gran diversidad de herpetofauna. Con esto, no pretendo ofender a todos aquellos que deciden visitar este paraje con el fin de observar las míticas aves del parque, ya que cada uno tiene unos gustos, objetivos o metas diferentes, sino que me gustaría que fuese una reflexión para todos aquellos que infravaloran al resto de especies "que no están de moda" . Me hace mucha gracia todas las personas que dicen que son grandes amantes de la fauna y solo tienen ojos y ganas para observar rarezas o especies que están amenazadas, desvirtuando a todas las demás. Son aquellos, que cuando te ven fotografiando un sapo te miran con cara de circunstancia y te dicen: "que haces, si tan solo es un sapo".
Algo muy parecido, nos ocurrió cuando acudimos ya de noche a una pequeña laguna atraídos por los cantos de los pequeños habitantes de la charca. Justo al encender los frontales, aparecieron los guardas para preguntar que hacíamos a esas horas y por esos sitios. Después de explicarles todo, se fueron extrañados y con caras de no entender porque hay gente que presta atención a "simples ranas o sapos"en Monfragüe. Ahora me toca a mi decir lo que no comprendo de esta gente. Siendo los guardas del parque y sabiendo que el sitio donde estábamos es uno de los más importantes del parque en cuanto a diversidad de anfibios, no tienen ningún reparo en llegar hasta la misma orilla de la laguna con todoterreno, pisando y atropellando una gran cantidad de ejemplares que viven y se encuentran en su hábitat natural como son las praderas aledañas a la charca.


Ranita meridional (Hyla meridionalis)
Como se puede observar en la foto apenas se diferencia la rana de su hábitat, tampoco hace falta ser un lumbreras para saber que sucede si se circula con vehículos por estos lugares.
 No quiero generalizar a todos los guardas de dicho lugar con el tema, pero la impresión general que nos llevamos no fue nada buena, cada uno saque sus propias conclusiones.


Ranita meridional (Hyla meridionalis)


Dejando el tema de lado, vamos a centrarnos en los perjudicados de la jornada.
Es época de celo de la ranita meridional y si se presentan tardes de llovizna, surge la ocasión perfecta. Cuando la noche se cierra del todo, poco a poco se comienzan a escuchar multitud de cantos. Al igual que nosotros, muchas de las ranitas salían de sus cobijos y arrobadas, se acercaban poco a poco a saltos, parando de vez en cuando para intercambiar sus emisiones sonoras. (Como en el juego de marco-polo donde los niños gritan una de las palabras con los ojos cerrados esperando a recibir la contraria y encontrar su paradero).
Una vez allí, se nos presenta un gran espectáculo tanto visual como sonoro. Multitud de estas pequeñas flotan sobre las aguas y sus plantas acuáticas, croando sin cesár.

Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando


Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando


Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando

 A continuación mostramos un vídeo que muestra lo mencionado anteriormente, aunque la calidad visual al subirlo se ha perdido totalmente.




La ranita meridional puede confundirse con su "prima-hermana" la ranita de san antonio. Su gran diferencia, es que la de san antonio tiene las franjas negras laterales que recorren por todo el costado y un poco en la espalda a la altura de las patas traseras, mientras que la linea de la meridional se pierde en el cuello al llegar a las extremidades anteriores.
Compartiendo hábitat con la meridional, encontramos a la rana verde, en sus dos versiones cromáticas (verde y marrón).


 Rana verde (Pelophylax perezi)


Rana verde (Pelophylax perezi)


 El tritón pigmeo aparecía y se desvanecía entre las algas de la laguna, mostrando un comportamiento más esquivo que sus vecinos los anuros. Puede confundirse fácilmente con el tritón jaspeado, una de las diferencias más notables estriba en la distribución de las manchas negras de su piel. En el pigmeo suelen ser menos abundantes, de morfología circular y aparecen de forma más aislada ( sin llegar a unirse de forma general), mientras el jaspeado presenta unos dibujos en su cuerpo del mismo color pero más alargados y unidos entre sí. Dejamos la imagen testimonial de la presencia del endemismo Ibérico.


Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)


Por las proximidades, pero más cercano a los caminos que a los cursos de agua, nos sorprende el sapo corredor, con su detallado ojo y la punta negra de sus dedos, denominados callosidades nupciales.  Estos últimos característicos de la época de celo.


Sapo corredor (Epidalea calamita) (pinchar sobre la foto para captar el detalle)


No tardó el corredor, en hacer alusión a su nombre , correteando para perderse entre las hierbas a toda prisa.


Sapo corredor (Epidalea calamita)


Sapo corredor (Epidalea calamita)


Como pudimos comprobar, este entorno presenta una gran biodiversidad en todos los aspectos. Esperamos haber despertado el interés de los más reacios hacia este sector de la fauna y haber también, agradado a los que ya disfrutan con ello.
Gracias a todos por visitarnos de vez en cuando,
Un saludo.